Constitución y la puntada aguda en la vesícula. Salvador el ambulante regateaba Buscapina trucha. Píldora y fondo blanco de Cepita la cura.
mentira blanca
Dolor terminal que halla alivio en una patraña. Artificioso (¡pero eficiente!) mecanismo que interviene frente aquel que se engaña.
Penas más grandes que las del dolor corpóreo han sabido ser calmadas por una mentira. Son esas féminas pastillas para el alma, que bondadosas se prestan cuando el verdadero remedio se ha marchado dejando su ira.
Acidez de antiespasmódico camuflada tras un dulce zumo. Me he quedado con el lado ficticio de la cura ...y la almibarada delicia de una cortina de humo.
viernes, 7 de marzo de 2008
Publicado por marcos garciez en 11:55
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3 comentarios:
Esa pluma la conozco. No se porque, pero, ¿Tendría a bien contestar con un si o un no por favor a la pregunta de si usted (M.L.G.) solía escribir en internacional publicación mensual (R.Dig)? Mhhhhh me parece que si.
nadia g. creo que confunde mi pluma con la de alguien más. Este viejo avechucho no ha sobrevolado las tierras que ud. menciona.
Gracias por su visita.
que loco todo esto.
uf.
que loco todo.
juana
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